Con el auspicio de Telefónica, OSDE, La Caja y Gamasi, y la generosa colaboración de Central de Restaurantes, Baco Club, La Rural SA, Callaway, El Cronista, América en Acción y por supuesto Matindale, se realizó el torneo de golf a beneficio de Pilar Solidario y la Casa Solidaria de Derqui.
Banderas y carteles de nuestros sponsors comprometidos con la solidaridad como parte importante de su visión empresaria, y el nutrido grupo de jugadores -123 participantes-, la colaboración de otras empresas y particulares, son una llamada a la esperanza en estos momentos de crisis mundial.
Ricardo Ansaldo -starter de Martindale- parecía multiplicar sus brazos para agilizar las inscripciones de los participantes que se sumaban a la "cola", ansiosos por el desafío de jugar en una cancha incomparable.
Mientras, nuestras queridas alumnas de ATB dirigidas por su instructora Andrea Perotti, se esmeraban por presentar y servir con gracia y gentileza, el brunch que precedió la salida.
Sorprendidos y admirados, los jugadores preguntaban dónde habíamos contratado el servicio. Al enterarse que eran voluntarias que se benefician de nuestros cursos, la admiración crecía. Es que la solidaridad tiene una riqueza inestimable: está al alcance de todos. Todos podemos ser solidarios, basta querer servir a las personas.
Ricos vinos del Baco Club, resaltados por los quesos y bocaditos de las chicas de ATB, fueron el contexto para conversar con muchos de los participantes acerca de nuestras actividades en Pilar Solidario.
Finalmente llegó el "cañonazo": concentrados golfistas practicaban el swing, o bisbeaban prudentes comentarios. Se escuchó la sirena, y la cancha comenzó su largo giro.
El elegante salón del Club House comenzó entonces a sufrir una metamorfosis, preparándose para recibir nuevamente a los jugadores.
El equipo de Central de Restaurantes con la coordinación de Romina, dispuso el salón para el cocktail con que cerraría el evento. Nuevamente el salón se vistió de fiesta, con blancos manteles y mesas elegantemente servidas. Pronto los agotados jugadores -basta mirar la foto de Enrique Sabbione, de Quercus Royal, al regresar de jugar con su socio y amigos- se hicieron cargo del refrigerio.
Virginia Silberfaden y Roberto Carnicer organizaron los premios del torneo y de la rifa. Patricio Petersen, luego de ocuparse de los cobros, dirigió la entrega de premios. Nuestra secretaria, Josefina Pontarolo, fue sacando números del imporvisado "bolillero". Nadie fue capaz de resistir la convicción de Cata Velasco Suárez a la hora de comprar un número (generalmente varios) para la rifa.
Marcela Serenelli trajo las plaquetas que servirán de recordatorio a los ganadores de este torneo inolvidable. Muchos repasaremos las fotos con agradecimiento a Dios, que nos regaló un día incomparable, y a la solidaridad de todos que producirá sin dudas ese cambio que la Argentina espera.